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Ya estamos en la Presencia de Dios – ya somos en El. Nos falta despertar, nos falta tener el hábito de verlo en todos los acontecimientos de nuestra vida, por más insignificantes que parezcan.

El hecho de querer ver a Dios nos pone en una posición de espectadores – El está allá afuera, allá arriba, en el Cielo, no sé donde. A veces no lo vemos y pensamos que se nos esconde y por eso que decimos que lo estamos buscando.

¿Cómo ir cambiando esa percepción? El camino más difícil es justamente el de la meditación cristiana pues nos lleva a crear el hábito del silencio, de la renuncia a las imágenes, que siempre son exteriores, productos de nuestra mente. Se trata de dejar atrás nuestro rol de espectadores y ser parte activa, simplemente quedándonos quietos y en silencio, repitiendo nuestro mantra con tranquilidad, con paz y con Amor.

Si logramos crear este hábito de silencio, de la meditación, pronto podremos crear el hábito de estar despiertos y así reconocer a Dios en todo lo que acontence en nuestro interior y en las personas y eventos de nuestro día.

Lucía Gayón

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