Anestesia espiritual

Anestesia espiritual – John Main, OSB

Quiero recalcar la importancia del recitado continuo del mantra porque, cuando comenzamos a meditar, a menudo llegamos demasiado pronto a espacios de paz y experimentamos una agradable sensación de bienestar e incluso de euforia. Entonces el mantra puede llevar a la aparición de una distracción. No queremos perder este agradable estado, por lo que tratamos de permanecer donde estamos, establecer el campamento y no seguir avanzando por la ladera. Dejamos de recitar el mantra. Muchas personas pasan por periodos excesivamente largos y poco fecundos en los que no avanzan por esa misma razón. Canjean el potencial de una conciencia que se expande y de una percepción cada vez más profunda del Espíritu por una escie de piedad difusa, un tipo de anestesia religiosa.

El gran maestro de oración del siglo IV, nuestro maestro, Juan Casiano, ya había advertido de este peligro al hacer referencia a lo que el denominaba «pax perniciosa», una paz nociva. Su frase tan gráfica indica algo que se debe recordar si pensamos que es posible decir: «Hasta aquí y no más, vale ya». Perniciosa significa lo que dice, o sea, destructiva o fatal. Estoy convencido de que mucha gente no progresa en su oración como debería y no alcanza la libertad a la que está llamada en la oración, simplemente porque opta por este letargo destructor, renunciando demasiado pronto a la ardua peregrinación por la ladera. Abandona el recitado constante del mantra.

Cuando empezamos a meditar debemos recitar el mantra durante los veinte o treinta minutos que dura, independientemente del humor que tengamos o de la reacción que parecemos experimentar. Según progresamos en nuestra felicidad al recitarlo, debemos hacer que resuene a lo largo de toda la meditación, al margen de las distracciones o de los sentimientos que puedan aparecer. Entonces, cuando el mantra hunde sus raíces en nuestro corazón, debemos escucharlo incesantemente con total atención.

Repito esto con el objeto de subrayar una vez más el fundamental y tal vez único consejo que merece la pena darse respecto a la meditación, que es sencillamente: recita tu mantra. No constituye una doctrina que resulte fácil de aceptar y menos todavía de seguir. Al empezar a meditar, todos esperamos una experiencia mística instantánea, y tendemos a sobrevalorar las primeras experiencias extraordinarias que nos produce el proceso de meditación. Pero esto no es lo importante. Lo importante consiste en perseverar con el mantra, alcanzar un cierto equilibrio gracias a nuestra disciplina, la cual nos capacita para avanzar por las pendientes más altas de la montaña.

Para comenzar, no debemos estar excesivamente preocupados por nuestras motivaciones. No somos nosotros, sino el Señor el que toma la iniciativa. Tal como dice Juan Casiano: «Él mismo ha encendido una diminuta chispa de buena voluntad con el duro pedernal de nuestro corazón». Por ello, comienza ahora a meditar con un corazón sencillo y sé fiel a tu humilde tarea de recitar el mantra sin cesar.

John Main, OSB
Del libro: Word into Silence – traducido como “Una Palabra hecha Silencio”
© Canterbury Press, 2006 13-17 Long Lane, London ECIA 9PN, Reino Unido
© Ediciones Sígueme S.A.U., 2008
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana
Editado por Hugo Mateo y Ricardo Centurión

PREGUNTA DE LA SEMANA
Relata algún ejemplo de pax perniciosa o de anestesia espiritual que te haya ocurrido y qué aconsejarías para superar esta situación.

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Nota: Nos reservamos el derecho de elegir las reflexiones que como son de dominio público, deben de ser claras, simples y que estén totalmente relacionadas con la experiencia de la meditación cristiana. La idea es compartir el regalo y así dar a conocer la meditación cristiana en su cualidad de simplicidad.