Cuando nos enamoramos nuestro mundo se transforma

Cuando nos enamoramos nuestro mundo se transforma – John Main, OSB

Las dos grandes experiencias de la vida son el Amor y la muerte. Cuando nos enamoramos, nuestro mundo, el interno y el externo, se transforma y se transfigura. La persona amada se vuelve el centro de nuestra vida fuera de nosotros mismos. Entonces experimentamos la exultante libertad de espíritu que surge de desatar el nudo del auto-centralismo, del ego. Toda la energía antes absorta en el auto-centralismo, es ahora liberada, permitiéndonos regocijarnos en la persona que amamos, de atenderle y de usar todos los medios posibles para profundizar y expandir nuestra comunión con ella.

Si hay suficiente compromiso a esta comunión, como a la realidad que la contiene pero que trasciende a cada individuo, entonces el Amor se profundiza y supera el enamoramiento y se expande durante la vida en una variedad de experiencias de crecimiento y de madurez, de crecimiento y madurez que transforma a la persona integralmente y a toda la relación. Esta persona íntegra es la persona a la que nos estamos convirtiendo. Del nacimiento a la muerte. Esta persona íntegra es la persona que entra a la vida eterna.

Cuando alguien a quien amamos muere y experimentamos su muerte, volvemos a nuestra propia vida con una más clara y pura percepción de la perspectiva verdadera de la vida simplemente porque hemos participado en la muerte de alguien a quien amamos – en la muerte de una parte de nosotros.

Y la muerte en sí misma, especialmente la muerte de alguien a quien amamos, nos enseña lo que el Amor nos enseña. Nos revela que a mayor profundidad del Amor y de comunión, más radicalmente tenemos que desatarnos y no ser posesivos. Para continuar enamorándonos debemos de continuar alejándonos del ego. Esta es la lección final y la más exigente que la vida nos enseña. Es el significado de la absoluta finalidad de la Cruz, el punto al que nos apunta la Cruz y que a la vez nos abre al universo expansivo de la Resurrección.

Tanto en la experiencia de amar y de morir descubrimos la realidad de abandonarnos a nosotros mismos. La maravilla de cada uno está en descubrir que podemos abandonarnos a nosotros mismos. De hecho, descubrimos que la principal razón de nuestra creación es que nos abandonemos. Y es así exactamente lo que la meditación nos enseña tan bien. Debemos colocar nuestro centro fuera de nosotros mismos, más allá de nosotros mismos, en el otro, en el Otro.

John Main, OSB
Del libro: La Muerte, Camino de Interioridad
Obra original en inglés publicada por The Benedictine Priory of Montreal
1475 Pine Avenue West, Montreal, H3G 1B3, Canada
ISBN 0-919815-04-9 1
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