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Decir el mantra es algo sencillamente maravilloso – John Main, OSB

by | Jul 4, 2021 | Meditacion Cristiana

Decir el mantra es algo sencillamente maravilloso

Decir el mantra es algo sencillamente maravilloso – John Main, OSB

El misterio de Dios es de infinita generosidad derramando su Amor infinito, por lo que debemos preparar nuestros corazones de la forma más generosa y amorosa que podamos. Así que cuando repetimos nuestro manta, renunciamos a nuestros pensamientos, planes y problemas con el fin de abrir el camino a Dios. Esto significa que debemos de aprender a decir el mantra sin expectativas, sin exigencias. En otras palabras, debemos ser “pobres de espíritu” y para la mayoría de nosotros esto es un gran desafío. Probablemente incluso sea una experiencia sin precedentes, un acto totalmente generoso: hacer algo sin preocuparnos de lo que podríamos obtener.

Cuando inicias, es muy fácil decir, “De acuerdo, lo intentaré. Voy a meditar por seis meses y si funciona, continuaré”. Pero si quieres realmente comenzar, debemos aprender, desde el principio, a decir el mantra incondicionalmente. Esto es un gran acto de fe. Y, naturalmente, a pesar de todas las buenas intenciones, la mayoría comenzamos con actitudes muy lejos de ser perfectas. Consecuentemente, lo que es de primordial importancia es que podamos mantenernos tan leales como nos sea posible, tan generosos como podamos, sin exigencias en lo posible; y que regresemos diariamente a la práctica. Si seriamente quieres aprender a meditar, es necesario meditar por un mínimo de 20 minutos cada mañana y cada tarde. El tiempo ideal es de 30 minutos.

La maravilla de esta experiencia de aprendizaje es que, al continuar meditando, nuestros motivos se van purificando por la experiencia misma, la cuál es volvernos más silenciosos, más simples, más humildes. Pero olvídate de los motivos. La garantía de que estamos en el camino es que continuemos diciendo el mantra de principio a fin. Decir el mantra es algo sencillamente maravilloso, es el camino de comprometernos nosotros mismos a la realidad de gran profundidad. Las grandes profundidades a las que somos capaces, son las profundidades del espíritu. Y es en estas profundidades nuestras, de nuestro espíritu, que nos encontramos con el Espíritu de Dios. La cosa más extraordinaria de la proclamación cristiana es que cada uno de nosotros estamos invitados a entrar a las profundidades del mismo Espíritu de Dios. Esta es la enseñanza de San Pablo a los romanos:

´Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.´ (Rom 5:1-2)

La meditación es abrir nuestro espíritu a la verdad de que tenemos en nuestro ser la esfera de la Gracia de Dios, ´donde ahora estamos´.

John Main, OSB
Del libro: The Heart of Creation
Canterbury Press, 2007
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

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