Descubrir la frescura del Espíritu

Descubrir la frescura del Espíritu – John Main, OSB

Como te lo digo con toda sinceridad, la meditación es el camino de simplicidad total. Pero debes ser serio en tu compromiso de esta armonía profunda en tu espíritu – la armonía que te revela que el espíritu de Dios está dentro de ti. Tienes que ser serio.

Volvamos al problema de las distracciones. Una de las cosas que encontraremos cuando recorremos el camino de la meditación con simplicidad y humildad, es que hay algunas cosas en nuestra vida que deben cambiar. Por ejemplo, puedo pensar que sería muy difícil meditar si paso 3 horas al día mirando la televisión. El gran enemigo de la oración o de la meditación es la plétora de imágenes en nuestra mente. Todos descubrimos, y estoy seguro que tú lo estás descubriendo en tu propia experiencia, que sería estúpido seguir añadiendo indiscriminadamente más imágenes.

Escucha las palabras de San Pablo a los Corintios: ´Pues os digo: El que escaso siembra, escaso cosecha; el que siembra con largueza, con largueza cosechará´. 2 Cor 9:6.

Hay una maravillosa cosecha para ti en tu espíritu. Pero el llamado a abrirnos al espíritu de Jesús requiere de mucha generosidad.

Primero, necesitamos la generosidad de apartar media hora cada mañana y cada noche. Y comprendo muy bien que esto requiere de una respuesta muy generosa y también una respuesta creativa, debido a todas nuestras actividades y responsabilidades.

Segundo, se requiere de gran generosidad en tu meditación para decir tu mantra, Maranatha, desde el principio hasta el final. Muy seguido caemos en la tentación de seguir nuestros pensamientos, nuestros descubrimientos o nuestros sentimientos religiosos. Pero debemos aprender a renunciar a todo y buscar el espíritu en nuestro corazón.

Tercero, requerimos generosidad para poner nuestra vida en armonía en el espíritu y en el corazón – vigilar de no crear más distracciones. Todos tenemos distracciones que se originan de nuestra vida. Todos tenemos preocupaciones, cosas de las que somos responsables. Por eso, lo que tenemos que hacer es poner nuestra vida en armonía en esta búsqueda, en este peregrinaje, que es un peregrinaje a tu corazón.

Es un peregrinaje que nos lleva a descubrir la frescura del espíritu, la claridad del corazón y la vitalidad del espíritu. La meditación no es escaparnos de nuestra vida o de nuestras responsabilidades. Todo lo contrario, en la meditación buscamos estar totalmente abiertos al regalo de la vida eterna, una vida eterna a la cuál estamos invitados a entrar hoy. Debemos ser responsables a otras personas, debemos saber responder a la gente, responder al regalo de la vida eterna. Como lo dice Jesús, la vida eterna es conocer a Dios nuestro Padre. En la meditación dejamos atrás todo lo vano para poder conocer lo eterno.

Permíteme recordarte: Siéntate derecho cuando vayas a meditar. Siéntate cómodamente con la espalda derecha. Cierra tus ojos y con toda serenidad y paz comienza a repetir tu mantra en tu corazón, silenciosamente – ´Ma-ra-na-tha¨ Olvídate del tiempo. Medita por 25 minutos. Debes ser durante ese período. Debes estar en paz, debes estar quieto, quieto en tu cuerpo y en tu espíritu y debes estar abierto al Señor de la vida.

Escucha de nuevo lo que dijo San Pablo a los Corintios:  ´La caridad de Cristo nos constriñe, persuadidos de que estamos de que si uno murió por todos, luego todos son muertos; y murió por todos para los que viven no vivan ya para sí, sino para aquel que por ellos murió y resucitó´. 2 Cor. 5: 14-15

John Main, OSB
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

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