Dios es el Centro

Dios es el Centro – John Main, OSB

Para algunos de ustedes que ya han estado meditando por un largo período les quiero decir lo que va a ocurrir con la meditación. Quiero dirigirles unas palabras sobre la meditación como un compromiso a la realidad. Estoy seguro de que ustedes saben por su propia experiencia que la meditación no nos permite jugar. Si estamos verdaderamente comprometidos a repetir el mantra desde el principio hasta el fin, y si verdaderamente estamos comprometidos a absolutamente meditar cada día de nuestra vida, en la mañana y en la tarde, entonces cuando continuamos más profundamente comprometidos más nos abrimos a la realidad: la realidad de nuestro propio ser, la realidad de la creación y la realidad de Dios. No a nuestras metas, no a las ambiciones, no a las cosas secundarias, no a las cosas materiales, no a lo trivial. Sabemos muy bien que si respondemos a lo trivial, nosotros mismos nos trivializamos.

Permíteme darte un ejemplo. La gran ilusión con la que comenzamos es que creemos que nosotros somos el centro de la realidad. Es muy fácil caer en esta ilusión porque en nuestra conciencia parece que vemos el mundo externo a partir de nuestro centro. Y parece que vigilamos el mundo externo a partir del centro de nuestro control interno. Y por lo tanto, parece que el mundo gira alrededor de nosotros mismos. Entonces, lógicamente, tratamos de controlar el mundo, de dominarlo y de ponerlo a nuestro servicio. Este es el camino hacia la enajenación, a la soledad, a la ansiedad, porque esta percepción es fundamentalmente irreal.

Lo que aprendemos al meditar, dentro de nuestra propia experiencia, es que Dios es el Centro. Dios es la Fuente de toda la realidad. Lo que descubrimos, por propia experiencia, es que no hay realidad fuera de Dios. Solamente existe la ilusión fuera de la realidad. En la meditación encontramos la fuerza para vivir en la clara luz del centro y en la realidad de Dios. La realidad que es su creación, la realidad de que mi ser creado por Dios surge de esto. El resultado es que en la meditación, a través de nuestro compromiso, nos anclamos en la Verdad. Primero nos anclamos en el Camino, el peregrinaje de la meditación. Y lo más importante, nos anclamos a la Vida. Nuestra línea de vida se hace clara. Nos anclamos en Dios. Empezamos a saber, desde nuestra propia experiencia, que El es la base de nuestro ser. En El vivimos. A través de El vivimos. Y vivimos con El.

Lo que requerimos es compromiso y perseverancia. El resultado es que la meditación se vuelve nuestro camino de liberación. Nos hacemos libres para vivir el momento presente, para aceptar el regalo de nuestra creación, para estar totalmente en el eterno AHORA de Dios. Como estoy seguro, de que por tu propia experiencia descubrirás que este compromiso de ser y de vivir plenamente en el momento presente se convierte entonces en un compromiso de vivir tu vida plenamente en todo momento. La razón no es difícil de comprender. La razón es que con la meditación nos abrimos a la Fuente de la Vida en nosotros. Una vez que nos abrimos, la Fuente de la Vida fluye en nuestro ser interno en todo momento de nuestra vida. Esto es en esencia lo que es el cristianismo. Esto es lo que Jesús vino a proclamar – ´Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia´ (Juan 10:10). En otras palabras, no debemos disculparnos por lo que somos, ni hacer excusas por lo que somos. No debemos pasar nuestra vida tratando que los otros nos acepten. Lo que tenemos que hacer es arraigarnos a la realidad, y después pararnos firmes en la base de nuestro propio ser, para así vivir con el poder de la realidad de nuestro propio ser.

John Main, OSB
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA
Por nuestra condición humana, ¿es posible ver y experimentar a Dios como el Centro? ¿Por qué?

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Nota: Nos reservamos el derecho de elegir las reflexiones que como son de dominio público, deben de ser claras, simples y que estén totalmente relacionadas con la experiencia de la meditación cristiana. La idea es compartir el regalo y así dar a conocer la meditación cristiana en su cualidad de simplicidad.