El camino de la simplicidad - John Main OSB

El camino de la simplicidad – John Main, OSB

En la medida en que hablamos de la meditación, nos vemos en la necesidad de recordarnos a nosotros mismos que es un camino de simplicidad. La simplicidad es la condición para la bondad, la felicidad y la santidad, pues aprendemos a ser sencillos a través de la pobreza. Jesús dijo: ´Bienaventurados los pobres de corazón pues de ellos es el reino de los cielos´ (Mateo 5:3).

La simplicidad, como objetivo, es algo poco familiar para nosotros. La mayoría de nosotros estamos muy bien entrenados a ver lo complejo y creemos que esto es digno de respeto. Para poder entender la simplicidad debemos entrar a nosotros mismos. Debemos entrar a la simplicidad de Dios y hacernos simples en este proceso.

Seguro que has escuchado que la meditación es ´un camino a la realidad´. Es primero el camino a la realidad de nuestro propio ser. Al meditar aprendemos a ser. No a aprender a asumir algún rol, sino simplemente a ser. La mejor manera de describir ese ser es que entramos a un estado de total simplicidad. No tratamos de actuar. Tampoco tratamos de disculparnos por como somos o lo que somos. Estamos, sencillamente, viviendo a partir de la profundidad de nuestro ser, seguros y afirmados, en la raíz de nuestra realidad. Como lo decía, esto es algo poco familiar para nosotros, pues estamos entrenados a pensar y a pensar que sólo podremos encontrar la verdad en lo complejo. Sin embargo, creo que todos sabemos en un nivel más profundo de nuestro ser que la verdad sólo se puede encontrar en la simplicidad, en la apertura. Si recordamos nuestra claridad de visión cuando éramos niños, esta es la que nos llevará a aprender. Requerimos el sentido de admiración de un niño, la simplicidad infantil para adorar la magnificencia de la creación.

La simplicidad no es necesariamente fácil. Esta es una de las dificultades que la gente encuentra al aprender a meditar. Se preguntan ´¿Qué debo hacer para meditar?´ Cuando les decimos que deben sentarse quietos, que deben aprender a decir una palabra, una frase corta, la gente se escandaliza. Hay algunos que me han dicho: ´Tengo un doctorado en Física Avanzada, o en Religión Comparativa. Eso que usted dice está bien para la gente ordinaria, pero no para mí – debe haber algo más estimulante que eso´. Pero esta es la esencia de la meditación – aprender a estar en silencio, aprender a estar quieto, y aprender que le revelación llega al penetrar en la raíz de las cosas, en el silencio de las raíces.

La meditación es una forma de romper con la ilusión del mundo para ir a la realidad de la pureza de la luz. La experiencia de la meditación consiste en anclarnos a la Verdad, al Camino y a la Vida. En la visión Cristiana, Cristo es el ancla. El nos revela que Dios es la base de nuestro ser, que nadie puede tener vida sin El, que El es el Camino, la Verdad y la Vida. La gran ilusión que casi todos padecemos es que creemos que nosotros somos el centro y que todo gira en nuestro alrededor. Sacar nuestro doctorado nos confirma este padecimiento. Pero en la meditación aprendemos que esto no es verdad. La verdad es que Dios es el centro y que cada uno de nosotros somos por su regalo, por su poder y por su Amor. Ahora, esto no ocurre instantáneamente, y como se los decía, para aprender a meditar debemos hacerlo cada día, en la mañana y en la noche y durante tu período de meditación debes aprender a decir tu palabra del principio al fin.

John Main, OSB
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA
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Nota: Nos reservamos el derecho de elegir las reflexiones que como son de dominio público, deben de ser claras, simples y que estén totalmente relacionadas con la experiencia de la meditación cristiana. La idea es compartir el regalo y así dar a conocer la meditación cristiana en su cualidad de simplicidad.