Estar abiertos y receptivos a la obra del Espíritu Santo en nosotros

Estar abiertos y receptivos a la obra del Espíritu Santo en nosotros – Dani

Romanos 8:26-27, es una declaración poderosa del apóstol Pablo sobre la oración y la obra del Espíritu Santo en nuestra vida espiritual. En estas palabras, Pablo destaca que a veces no sabemos cómo orar adecuadamente, pero el Espíritu Santo intercede por nosotros de una manera profunda y significativa. Pablo describe este proceso como “gemidos inefables”. Esto significa que el Espíritu Santo intercede por nosotros con susurros y anhelos que no se pueden expresar con palabras humanas.

El Espíritu conoce nuestras necesidades más profundas y comunica esas necesidades a Dios de manera perfecta. Esta comprensión de la oración nos recuerda que la oración no se trata solo de nosotros y nuestras palabras, sino de estar abiertos y receptivos a la obra del Espíritu Santo en nosotros. Es un recordatorio de nuestra dependencia de Dios y de su Espíritu para guiarnos, fortalecernos y revelarnos su voluntad. Al enfocarnos en el Espíritu Santo en la oración, reconocemos nuestra limitación humana y nuestra necesidad de la guía divina.

La oración se convierte en un acto de rendición y confianza en Dios, confiando en que el Espíritu Santo intercede en nuestras debilidades y presenta nuestras necesidades ante Dios de acuerdo con su voluntad perfecta. La oración cristiana implica ser conscientes de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas y permitir que Él guíe y dirija nuestras oraciones. Al centrarnos en el Espíritu Santo, reconocemos nuestra dependencia de Dios y su capacidad para interceder por nosotros de maneras que trascienden nuestras propias habilidades y comprensión.

Nuestro avance en la comprensión cada vez más profunda de que el Espíritu ora en nosotros a través de la meditación se basa en nuestra dedicación constante al recitar el mantra. La repetición continua de esta palabra sagrada unifica todos los aspectos de nuestro ser. Esto se debe a que nos guía hacia el silencio y la concentración, creando un estado de conciencia que nos permite abrir nuestra mente y nuestro corazón a la obra del amor divino en lo más profundo de nuestro ser.

Dani Roggero
Buenos Aires, Argentina

Estos son los pasos para aprender a meditar – dale click a las fotos de cada flor.