Infinita expansión del Amor

Infinita expansión del Amor – John Main, OSB

Estas son las palabras de Jesús reportadas en el Evangelio de San Juan:

´En verdad, en verdad os digo que el que escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no es juzgado, porque pasó de la muerte a la vida. (Juan 5:24)´

La meditación está enfocada justamente en el corazón, justo en el centro del misterio cristiano. Y el misterio cristiano sólo puede ser penetrado si entramos al misterio de la muerte y de la resurrección. Ese es el mensaje esencial de Jesús. Nadie puede ser un seguidor de Jesús si no se abandona a sí mismo. Aquel que pierda su vida, la encontrará (Marcos 8:35). En todas las parábolas sobre la naturaleza de las que habla Jesús, El dice que la semilla debe caer en la tierra o muere, o se queda aislada.

Lo que hacemos cuando meditamos y en el camino de la meditación es refinar nuestra percepción al único punto focal que es Cristo. Cristo es nuestro camino, nuestro objetivo, nuestra guía. Pero Él es nuestra meta en el sentido de que una vez que somos con Él, entonces llegamos con Él, a su Padre. En la meditación llegamos a ese punto focal y lo encontramos en Cristo.

Es imposible hablar sobre la meditación o de la experiencia del cristianismo, en términos adecuados. Como lo explica un filósofo: “En el momento que empezamos a hablar de los misterios de Cristo, escuchamos que las puertas de la gloria se cierran”. Aún así debemos tratar de hablar, pero debemos hablar para llevar a otros a su silencio. El silencio de la meditación es nuestro camino al misterio indescriptible que se encuentra en nuestro corazón cuando seguimos este peregrinaje de enfocarnos y de estar totalmente atentos. Debemos de tratar de buscar una forma para explicar este camino y explicar porqué vale la pena y porque requiere también de valentía.

La conciencia moderna no está muy entusiasmada con la idea de enfocarnos. La meditación es el camino en el que enfocamos toda nuestra atención. Enfocamos nuestra atención en un punto. Me puede parecer que te podría ayudar una imagen de dos triángulos, el de arriba con su punta hacia abajo y el de abajo con su punta hacia arriba:

 

El triángulo de arriba (con su punta hacia abajo) simboliza tu aprendizaje para concentrarte, para aprender a enfocar tu atención totalmente en Cristo. En este sentido se muestra el proceso de enfoque a un punto específico. Pero en el momento que logramos eso, se abre entonces el camino de expansión infinita, como se podría ver en el triángulo de abajo con su punta hacia arriba. Es a través de Jesús que pasamos de todo lo que está muerto, de todo lo que es restringido, mortal y finito y pasamos a la expansión infinita de Dios, que es la expansión infinita al Amor.

Para pasar a ese punto focal necesitamos ser valientes. Necesitamos tener la valentía para perseverar, no tener miedo a enfocarnos ni tampoco tener miedo a la petición, a la demanda que se nos exige. Esta es una exigencia absoluta, la exigencia a la fe, a creer en lo que dice Jesús como verdadero, de que el que pierde su vida, la ganará – sólo así podremos encontrarla.

John Main, OSB

Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

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