La energía del Amor

La energía del Amor – John Main, OSB

La experiencia de la oración es una experiencia de lograr la unidad total con la energía creadora del universo. Lo que el cristianismo proclama al mundo es que esa energía es el Amor y es el manantial de donde surge la creación. Es este manantial que nos da a cada uno de nosotros el poder de ser la persona a la que soy llamado a ser – una persona fundada y basada en el Amor.

Nuestra tradición nos dice esto, pero también nos dice mucho más. Nos dice que esto no es solamente poesía. Nuestra práctica de la meditación nos dice que esta es la experiencia a la que todos somos llamados. El camino para lograrlo es muy sencillo y requiere de fe. Nuestra tradición nos enseña que para poder entrar a este misterio debemos permanecer en silencio. La meditación es entrar a un silencio profundo. Meditar significa vivir a partir del centro de nuestro ser, ese centro profundo que encontramos cuando tomamos la determinación de no vivir en la superficie, no quedarnos conformes viviendo en lo superfluo, pero viviendo a partir de la profundidad de nuestro ser. Debemos optar por esto, porque es en la profundidad de nuestro ser que se lleva a cabo continuamente esa unión con Cristo. El camino a seguir es un camino increíblemente sencillo y es esto quizás lo que más se le dificulta a los hombres y mujeres de este siglo. Entrar en esa simplicidad requiere de valentía. Para meditar, cada uno de nosotros debe aprender a ser sencillo, a estar quieto, y a repetir la palabra.

La primera cosa que hacemos al meditar, después de sentarnos, es tomar unos minutos para encontrar una posición confortable, sabiendo que durante tu meditación vas a estar tan quieto como tú puedas. Cierra tus ojos. Comienza a repetir tu palabra. La palabra que recomiendo es Maranatha (una palabra antigua, en arameo, el lenguaje de Jesús, que significa ´Ven Señor´). El arte de la meditación, y en lo que vamos a aprender, es el de repetir la palabra desde el principio hasta el fin y de decirla sin esfuerzo, en paz y con serenidad: Maranatha, en cuatro sílabas – Ma-ra-na-tha. Es la repetición de esta palabra que gradualmente, en el período de semanas, meses y años, te irá llevando a la profundidad, al silencio.

Cuando comiences debes hacerlo con fe. Debes aprender a aceptarlo como parte de la tradición. Aprender a ser leal, requiere de hacer todo lo que esté de tu parte, en cualquier circunstancia de tu vida, a meditar todas las mañanas y todas las noches de cada día de tu vida. Como te decía, la meditación es un compromiso a la profundidad, un volvernos de lo superfluo, una búsqueda a vivir y a comprender la vida. Es ciertamente en mi experiencia que lo mínimo que se requiere, si quieres ser serio en aprender a meditar, es tomar media hora de tu mañana y otra media hora de tu noche. En cada sesión sigue siempre la misma rutina. Pero te diré, que no siempre es lo mismo. Busca un lugar callado, siéntate cómodamente. La única regla esencial es que te sientes con tu espalda derecha. Te puedes sentar en el piso o en un cojín, o en una silla, lo que sea más cómodo para ti, y luego con cada músculo de tu cuerpo relajado, incluyendo los músculos de tu cara, empieza a recitar tu palabra, suavemente, tranquilamente, serenamente, pero continuamente.

Si eres paciente y si eres leal (y la meditación te enseñará a ser paciente y leal), entonces la meditación te irá llevando a niveles más profundos de silencio. Es en este silencio que somos llevados al misterio, al eterno silencio de Dios. Esto es lo que dice San Pablo a los Efesios, gente ordinario de Efesio, gente igual que nosotros – cuál es la promesa de la vida Cristiana:

“Y viniendo nos anunció la paz a los de lejos y la paz a los de cerca, pues por El tenemos los unos y los otros el poder de acercarnos al Padre en un mismo Espíritu” – Efesios 2, 17-18.

Esto es la meditación – acceso al Padre en el Espíritu, el Espíritu que vive en tu corazón y en el mío, el Espíritu que es el Espíritu de Dios. La meditación Cristiana es simplemente abrirnos al Espíritu, en la profundidad de nuestro ser, con toda simplicidad, con toda humildad y con todo Amor.

John Main, OSB
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA
En tu experiencia,menciona una resistencia a la meditación cristiana y cómo superarla.

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Nota: Nos reservamos el derecho de elegir las reflexiones que como son de dominio público, deben de ser claras, simples y que estén totalmente relacionadas con la experiencia de la meditación cristiana. La idea es compartir el regalo y así dar a conocer la meditación cristiana en su cualidad de simplicidad.