La palabra se arraigará en tu corazón

La palabra se arraigará en tu corazón – John Main, OSB

Para meditar debes aprender a estar totalmente quieto y esto es disciplina. Cuando medites deben tomar unos minutos para encontrar una postura cómoda. Ahora bien, a todos nos ha pasado durante la meditación que queremos movernos, pero al no hacerlo, al permanecer quietos, pasamos la primera lección que es la de trascender nuestros deseos y superar esa fijación que tenemos de nosotros mismos. La meditación involucra una disciplina real y esa primera disciplina es la del poder sentarnos y permanecer quietos. Es importante tener cuidado con algunos detalles como utilizar ropa floja, encontrar una silla o un cojín cómodo, para que estés confortable y entres a esta disciplina en total entrega y generosidad.

Luego debes cerrar tus ojos suavemente y empezar a repetir tu mantra – Ma-ra-na-tha. El objetivo de repetir la palabra es salirte, gentilmente y poco a poco, de todo lo que te lleva a pensamientos, ideas, deseos, o pecados. De esta forma empiezas a moverte en dirección de la presencia de Dios, volteándote o saliéndote de ti mismo, pero hacia el encuentro con El. Repite la palabra de una forma gentil y suave y repítela de una forma relajada, articulándola en silencio, interiormente, en tu mente: “Ma-ra-na-tha”. Gradualmente, en la medida que sigas meditando, la palabra se arraigará en tu corazón. Esta experiencia de libertad de espíritu es la de unión de mente y de corazón con Dios.

Cuando comiences a meditar tendrás tu mente te hará muchas preguntas: ¿Es esto para mi? ¿Qué significa? ¿Debo hacer esto? ¿Qué obtendré con esto? Y así sucesivamente. Debes de renunciar a todas estas preguntas. Debes trascender cualquier auto-pregunta, y debes meditar en la misma actitud que la de un niño en total simplicidad. ´NEn verdad os digo, si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos´. Mateo 18,3.

Entonces mi consejo es que digas tu palabra y te alegres de decirla y de permitir el regalo que Dios te da. No exijas. Debemos meditar sin hacer solicitudes o exigencias, sólo con la generosidad de espíritu que nos permite estar presentes tanto en nosotros mismos como en Dios. La meditación es algo muy sencillo. En la medida que medites te irás haciendo más sencillo, y menos complicado. Como lo has de saber, nada de lo que verdaderamente vale en la vida se puede obtener sin haber logrado trascender algo. Cuando renunciamos a nosotros mismos esto nos trae una profunda alegría. Meditar es tener las agallas y la valentía de quitar la atención de nosotros mismos y ponerla totalmente en Dios.

Estamos acostumbrados a vivir en frente de miles de espejos viéndonos a nosotros mismos y constantemente viendo como nos ven otros. La meditación es definitivamente romper con todos esos espejos. Es mirar, no a los reflejos de las cosas o de nosotros mismos. Es mirar a la realidad de Dios y en esa experiencia logramos la expansión al infinito. Esta es la libertad de espíritu. La libertad es el fruto de la disciplina así que si deseas aprender a meditar es absolutamente necesario que lo hagas todos los días. Cada día de tu vida, cada mañana y cada noche. No hay atajos. No hay cursos rápidos. No hay misticismo instantáneo. Es simplemente un cambio gradual de dirección. Es el cambio en el corazón que ocurre cuando dejas de pensar en ti mismo y empiezas a abrirte a Dios, a su maravilla, a su gloria y a su Amor.

John Main, OSB
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA
¿Qué es lo que te parece más importante de este escrito y cómo te ayuda en tu camino de la meditación cristiana?

Publicaré tu escrito en el sitio web y en las redes sociales donde podrás también ver las reflexiones de otros meditadores, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor indica el nombre de la ciudad y del país donde te encuentras y manda tu escrito a permanecerensuamor@gmail.com

Nota: Nos reservamos el derecho de elegir las reflexiones que como son de dominio público, deben de ser claras, simples y que estén totalmente relacionadas con la experiencia de la meditación cristiana. La idea es compartir el regalo y así dar a conocer la meditación cristiana en su cualidad de simplicidad.