La sencillez de la meditación me ha permitido...

La sencillez de la meditación me ha permitido… – Rosa Ángela

La sencillez de la meditación me ha permitido ir transformando mi manera de ver y percibir lo que considero como plenitud de vida.

La primera dificultad que experimenté, fue sentarme simplemente con la espalda recta y entrar en contacto consciente con la respiración, al principio 20 minutos, cerrar los ojos, entrar en quietud, acallando el cuerpo, los pensamientos y repitiendo una y otra vez una frase o palabra. Tenía la sensación de no estar haciendo nada, de estar perdiendo el tiempo.

Se me había enseñado desde niña que la realización personal consistía en una permanente actividad de tareas, haceres, logros, resultados, es decir, la realización de metas y objetivos que traen satisfacción personal y excelencia en lo que nos proponemos.

Dios camina con nosotros y cuando creemos que vamos por el camino “correcto” según nuestro criterio humano, el Espíritu de Dios nos muestra nuestras inconsistencias, todo se derrumba y allí en lo que vemos y sentimos como fracaso y oscuridad se vislumbra la Luz .

Es entonces cuando lo humilde, lo sencillo, lo cierto va tomando sentido. El aprender primero a escuchar mi cuerpo, a estar en contacto con mis incomodidades, a aceptar emociones y sentimientos, hasta reconocer ese parloteo incesante de los pensamientos ,que me introducían en una ruta de ascensos y descensos , de culpas y expectativas.

Sin embargo el Espíritu sin que nos demos cuenta nos conduce hacia la búsqueda de nuestro verdadero ser en el aquí y el ahora.

La disciplina conmigo misma, la fidelidad al mantra que en mi caso siempre ha sido: “MARANATHA”, el poder reconocer que mis pensamientos sin significado , asumidos desde mi inconsciencia como ciertos, no responden a la realidad del presente, sino a a interpretaciones o distorsiones acumuladas de un pasado y expectativas condicionadas del futuro.. no es plenitud de vida, porque mi ser real reside en la profundidad de mi misma y a medida que puedo ir encontrando el silencio, la escucha y la quietud de mi ser, se va haciendo presente el Espíritu de Dios, que abre mi corazón al perdón, respeto, aceptación, comprensión y amor, a mi misma, a mis hermanos y al milagro sagrado de cada situación, de todo lo que existe. Esto es lo que aprendo a reconocer como : plenitud de vida.

Rosa Angela Contreras Quintero
Bogotá, Colombia

Ven a meditar con nosotros a nuestra Capilla Virtual en Facebook.