Muchas veces me ha tocado vivir la pax perniciosa

Muchas veces me ha tocado vivir la pax perniciosa – Lucía

Muchas veces me ha tocado vivir la pax perniciosa durante mi meditación. Es como una especie de letargo en el que dejo de recitar el mantra, una forma de anestesia en que no recuerdo cómo ocurrió o cuánto duró.

Califico este estado de la misma forma en que llegan las distracciones. Tan pronto como me percato de que me distraje o de no sé que pasó (porque llegó el letargo o me dormí), regreso a la repetición del mantra.

Cuando esto ocurre frecuentemente, he encontrado algunas soluciones como cambiar el ritmo de la repetición del mantra. Estas son algunas opciones:

1. Decir MAAAAAAAAAA – largo, luego RAAAAAAAAAA – largo, luego NAAAAAAAAAA – largo y luego THAAAAAAAAA largo. Cada sílaba lo más largo posible. Inspirando y exhalando en cada sílaba.
2. Decir MAAAAAAAAAA RAAAAAAAAAA – largo, luego NAAAAAAAAAA THAAAAAAAAA largo. Cada 2 sílabas lo más largo posible. Inspirando y exhalando en cada dos sílabas.

A principio me preocupaba “no hacerlo bien”, pero he aprendido que no somos campeones de la meditación y que siempre tendremos distracciones, olvidos, anestesias, tropezones y que este es justamente el camino. Es ahí que sabemos que no tenemos el control.

Sé y confío plenamente que el Espíritu Santo ora en el corazón aunque yo lo olvide o no lo haga bien. Y ante esa hermosa realidad, acepto mi vulnerabilidad que creo que para Dios no lo es…!

Lucía Gayón
Ixtapa, Guerrero, México

Los momentos más significativos de una relación de Amor son aquellos que se manifiestan en el silencio.