No pasa nada

No pasa nada – John Main, OSB

La única cualidad que necesitamos para empezar es la valentía. Comenzar a meditar es como excavar buscando petróleo en el desierto. La superficie es tan dura y polvoso, que debes de tener fe en lo que el geólogo encontró y que dice que debajo de esa tierra seca, hay una fuente de gran poder. Cuando comenzamos a meditar por primera vez, nos cuesta trabajo dejar de esperar que algo ocurra, de que tendremos alguna visión o que encontraremos una sabiduría más profunda. Pero no pasa nada.

El perseverar en esta etapa, es uno de los muchos obstáculos que nuestra fe va a encontrar, lo que nos lleva a ver que, calladamente en el trabajo en el corazón de nuestra fe, está el Amor. Cuando vemos esto, no solo procedemos por la fe, sino que también por el Amor, es entonces que estamos verdaderamente iniciándonos. A través de la fe podemos ver que Cristo vive en nosotros en el Amor. Su vivir en nosotros es la constante compañía del maestro. Nuestra valentía inicial es lo que nos ha llevado a encontrar a nuestro maestro.

Pero realmente es porque “no pasa nada” por lo que puedes estar seguro de que vas en el camino correcto, el camino de la simplicidad, de la pobreza, del empoderamiento de la renuncia. Jesús nos dijo que podíamos encontrar su Espírito en nuestros corazones. La meditación es descubrir esta verdad en la profunda realidad presente de nuestra interioridad en el centro de nuestras vidas. El Espíritu al cuál estamos invitados a descubrir en nuestro corazón es la fuente del poder que enriquece cada aspecto y parte de nuestra vida. El Espíritu es el Espíritu eterno de la vida y el todopoderoso Espíritu del Amor. El llamado a los cristianos es no estar medio vivos, lo que también significa estar medio muertos, pero es estar plenamente vivos, vivos en la dinámica del Espíritu, con el poder y energía de lo que San Pablo habla y que está continuamente fluyendo en nuestros corazones.

Liberar este poder es liberarnos. La libertad ocurrirá si tomamos la disciplina del camino, todos los días. El camino de la meditación es la simplicidad misma. Debemos de comenzar simples y continuar simples. Es esencial hacer el camino, estar en el camino, todos los días de nuestra vida. Dado que el Espíritu fluye continuamente en nosotros, llevándonos siempre a Dios, debemos también continuamente irlo des-cubriendo.

John Main, OSB
Del libro: The Heart of Creation
Canterbury Press, 2007
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA
¿Cómo experimentas tú el “no pasa nada”? ó ¿Qué le explicarías a un amigo que quiere aprender a meditar, que al meditar no pasa nada?

Publicaré tu escrito en el sitio web y en las redes sociales donde podrás también ver las reflexiones de otros meditadores, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor indica el nombre de la ciudad y del país donde te encuentras y manda tu escrito a permanecerensuamor@gmail.com

Nota: Nos reservamos el derecho de elegir las reflexiones que como son de dominio público, deben de ser claras, simples y que estén totalmente relacionadas con la experiencia de la meditación cristiana. La idea es compartir el regalo y así dar a conocer la meditación cristiana en su cualidad de simplicidad.