Nuestra verdadera identidad

Nuestra verdadera identidad – John Main, OSB

Tanto hoy día como en el pasado mucha gente confunde renuncia a uno mismo con rechazo de uno mismo. Sin embargo, nuestra meditación no supone huir ni eludir la responsabilidad de nuestra propia existencia o la responsabilidad de nuestra vida y relaciones. La meditación es más bien una afirmación de nosotros mismos, y no del yo que sólo tiene una determinada responsabilidad particular o del que quiere esto o aquello. Esos aspectos de nuestra identidad son ilusorios y se convierten en pequeños egos cuando nos aislamos del núcleo central de nuestro ser; éste es el lugar donde nuestra irreductible identidad está en total armonía con el Otro, el cual es la fuente de nuestro ser y el sustento de nuestra identidad. Es este yo en su conjunto, el yo verdadero, el que afirmamos en el silencio de la meditación.

Sin embargo, no podemos llevarlo a cabo intentando echarle la mano encima con violencia o tratando de poseerlo o controlarlo. De hacerlo, nos encontraremos en la absurda situación de que nuestro ego busque dirigir nuestra identidad, o que lo irreal dicte la realidad, o que la cola menee al perro. A esto se refería Niebuhr cuando dijo: «El yo no se realiza cuando el objeto consciente es la autorrealización». Al meditar, nos afirmamos al permanecer calmados, al estar en silencio, dejando que la realidad de nuestra verdadera identidad sea cada vez más patente. Dejamos que su luz se esparza por todo nuestro ser en el curso del proceso natural de crecimiento espiritual. No intentamos hacer nada. Simplemente somos. Cuando renunciamos a nosotros mismos, nos encontramos en ese estado de libertad y receptividad que nos permite entrar en relación con el Otro, el cual es la condición que nos posibilita decidirnos por el bien del Otro y decir, sin palabras, «te amo».

No obstante, únicamente podemos volvernos hacia el Otro, sólo podemos llevar a cabo ese movimiento, si renunciamos a nosotros mismos, es decir, si hacemos que nuestra conciencia deje de estar ocupada con el yo y se dirija hacia el tú. La obsesión por el yo es la manera en que la restringimos y limitamos. La renuncia a nosotros mismos, por otra parte, es el modo de liberar el yo para su verdadero objeto, que consiste en amar al Otro. La meditación es un proceso sencillo y natural. Es el proceso que revela nuestro verdadero ser como un estado de apertura de corazón y receptividad al Espíritu de Jesús que habita en nuestro corazón. Esta revelación nos llega cuando renunciamos y dejamos de lado las manifestaciones externas del conocimiento, tales como pensamientos, palabras e imágenes, y nos adentramos en el nivel mismo de la conciencia. Entonces nos callamos porque hemos penetrado en el silencio y estamos vueltos por completo hacia el Otro. En este silencio absolutamente consciente y libre, nos abrimos a la Palabra que procede del silencio, la propia Palabra de Dios, en la que somos llamados al ser y en la que el Creador nos habla.

Ésa es la Palabra viva en nuestro interior. Nuestra fe nos enseña que nos hallamos plenamente incorporados a dicha Palabra, aunque necesitamos asumirla por completo, en toda la altura, longitud, profundidad y anchura de nuestro espíritu; conocerla aunque trascienda el conocimiento. El silencio nos conduce a ese conocimiento, tan simple que ningún pensamiento ni imagen podría contenerlo o representarlo. Al renunciar a nosotros mismos, nos adentramos en el silencio y nos centramos en el Otro. La verdad que ha de revelarse es la armonía de nuestro ser con el Otro. En las palabras del poeta sufi: “Vi a mi Señor on los ojos de mi corazón y le pregunté: “¿Quién eres, Señor?”. Respondió: “Tú”.

John Main, OSB

Del libro: Word into Silence – traducido como “Una Palabra hecha Silencio”
© Canterbury Press, 2006 13-17 Long Lane, London ECIA 9PN, Reino Unido
© Ediciones Sígueme S.A.U., 2008
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana
Editado por Hugo Mateo y Ricardo Centurión

PREGUNTA DE LA SEMANA
En tus palabras y experiencia, ¿cómo describes lo que es tu identidad?

Publicaré tu escrito en el sitio web y en las redes sociales donde podrás también ver las reflexiones de otros meditadores, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor indica el nombre de la ciudad y del país donde te encuentras y manda tu escrito a permanecerensuamor@gmail.com

Nota: Nos reservamos el derecho de elegir las reflexiones que como son de dominio público, deben de ser claras, simples y que estén totalmente relacionadas con la experiencia de la meditación cristiana. La idea es compartir el regalo y así dar a conocer la meditación cristiana en su cualidad de simplicidad.