Reconocer nuestra propia pobreza

Reconocer nuestra propia pobreza – Mari Carmen

“Tenemos una tarea muy humilde. Es la tarea de reconocer y de entrar a nuestra propia pobreza”

Creo que esa tarea humilde nos produce temor porque implica reconocer y entrar en nuestra propia pobreza y nos cuesta mucho ser pobres, sentirnos pobres, vivir el desapego de ser pobres.

Al mismo tiempo creo que entrar en nuestra pobreza es muy liberador porque nos quedamos vulnerables ante Dios y ante la vida y entonces no queda nada, sino confiar y dejar hacer al Espíritu.

Es liberador dejar que sea el Espíritu quien nos modele y trabaje nuestro corazón y nuestra alma.

Y es así, en el silencio, en la quietud, en la permanencia, aunque parezca que no pasa nada, algo sucede y nos va transformando, pero no lo controlamos y eso está muy bien. Dejar el control, entregarlo.

Mari Carmen Rufo
Aracena, Huelva, España

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