Una de las dificultades para aprender a meditar es...

Una de las dificultades para aprender a meditar es… – John Main, OSB

Una de las dificultades de aprender a meditar consiste en que es muy sencillo. En nuestra sociedad muchos piensan que las cosas valen más si son complejas. En la meditación aprendes a ser sencillo – y esto es un verdadero reto para todos nosotros.

La simplicidad que involucra el aprendizaje de la meditación nos hace dejar atrás la multiplicidad y todas las opciones de distracción y esta nos lleva a concentrarnos en la simplicidad de ser. Imagina que estás aprendiendo a manejar una bicicleta. Para aprender a manejarla, primero debes aprender a guardar el balance y conducir en línea recta. Lo extraordinario de esto es que a medida que dedicas tu energía para mantener el balance y no salirte de la ruta, descubres la armonía y un nuevo tipo de libertad. Lo mismo ocurre con la meditación. Al igual que el aprender a manejar una bicicleta, debes tener la voluntad de querer aprender. Debes tener la voluntad de concentrarte. Debes aprender a dirigir tu energía en la sencilla tarea de mantener tu balance y manejar con seguridad en la misma dirección.

Estar en el camino de la meditación implica tener la simplicidad de dejar a un lado todo para que entonces puedas estar en armonía y en libertad. La meditación es la apertura a la realidad que solamente podemos descubrir y encontrar en la profundidad de nuestro ser. Entonces debemos aprender a estar en silencio, en profundo silencio. Lo extraordinario es que, a pesar de todas las distracciones del mundo moderno, este silencio es posible para ti. Pero para descender a este silencio debemos dedicar tiempo, energía y Amor.

Lo primero que debes entonces aprender de la meditación es que debes dedicarle tiempo. Es necesario meditar cada mañana y cada noche. El tiempo mínimo es de 20 minutos cada vez. Te recomiendo que poco a poco extiendas este período hasta 30 minutos cada vez.

Permíteme ahora decirte qué es lo que tienes que hacer durante este tiempo. Siéntate cómodamente y toma dos minutos en encontrar una posición confortable en la que puedas quedarte quieto durante tu tiempo de meditación. Luego cierra tus ojos y comienza a repetir tu mantra, en tu interior, en silencio. El arte de la meditación consiste en repetir el mantra del principio al fin. ´Ma-ra-na-tha´. No sabes qué importante es esto. No te desvíes de tu ruta y repite esa palabra, tu mantra, del principio al fin. Debes resonarla en silencio en tu corazón. Es esta resonación interna que te abre a otros niveles de conciencia que no se pueden alcanzar fuera del silencio.

John Main, OSB
Del libro: Momento de Cristo
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA
En tu aprendizaje y práctica de la meditación cristiana…:

1. ¿Qué y cómo has aprendido la sencillez de la meditación?
2. ¿Qué le dirías a un amigo sobre la manera de trascender esta dificultad de meditar?

Publicaré tu escrito en el sitio web y en las redes sociales donde podrás también ver las reflexiones de otros meditadores, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor indica el nombre de la ciudad y del país donde te encuentras y manda tu escrito a permanecerensuamor@gmail.com

Nota: Nos reservamos el derecho de elegir las reflexiones que como son de dominio público, deben de ser claras, simples y que estén totalmente relacionadas con la experiencia de la meditación cristiana. La idea es compartir el regalo y así dar a conocer la meditación cristiana en su cualidad de simplicidad.